“Crónica de la calçotada en Altafulla”, para The Glutton Club
23 abril 2010
Ahora que ya han pasado unos días y he podido digerir esas cantidades inhumanas de comida y bebidas purificadoras creo que es un buen momento para resumir cómo fue la calçotada del sábado 20 en Altafulla.
Sobre las 12.00 de la mañana, vascos, catalanes, madrileñas e incluso colombianas nos dirijimos hacia las propiedades de los hermanos Blanch, que quedan al noreste de Altafulla. Allí nos esperaba impaciente Jordi, uno de los hermanos que se dedica a la explotación agrícola de diversos productos, yo creo que feliz, por haber reunido a un grupo de gente joven que esperaba impaciente su explicación entorno al producto. La visita fue muy amena, curiosa y entretenida. Mientras paseábamos al lado de cosechas enormes de calçots nos iba explicando el producto, los procesos, las diferencias entre cebollas, etc. Acertamos en la época en la que acudimos a visitarlos porque, como bien ya sabemos todos, el proceso de elaboración del Calçot de Valls es de un año y pudimos ver dos momentos claves en la vida del calçot: cuando lo plantan hasta que empieza a crecer el bulbo de la cebolla y cuando lo recogen y está dispuesto para asarse.
Tras la charla explicativa de Jordi fuimos hacia el cobertizo donde nos zampamos un improvisado aperitivo con productos vascos: quesos DO Idiazabal de Quesos Aranburu, sidra de la Sidrería Urbitarde Ataun y cómo no unas hogazas de pan de nuestro amigo Ibán Yarza. Estuvimos charlando amistosamente e intentando responder algunas de las preguntas que tenía la gente sobre el calçot, sobre qué quiere decir artesano en el pan, sobre el queso… ¡muy divertido!
Aprovecho para agradecer enormemente a Jordi Blanch y a su familia por cómo nos trataron.
Después de eso ya nos dirijimos al Restaurant Acqua donde hicimos honor a esa frase que tanto me gusta del Conde, “el comercio y el bebercio”. Tras la copa de cava de bienvenida mientras esperábamos a que llegaran todos los comensales empezamos con la calçotada. Yo creo que me quedo con la cara de alucinados de los dos alemanes que se apuntaron. Primero con el babero (como los calçots están hechos con llama y por tanto quemados por fuera, se usa babero para no mancharse), pelando el calçot con la mano y acabando la secuencia “bañándolo” en salsa romesco, tal y como Dame Elizabeth Ortiz-Stuck nos muestra en la siguiente imagen.
Una vez sucios, saciados de calçots y contentos por la nueva experiencia de algunos pasamos al comedor para comer la parrillada que nos habían preparado, también con algunos productos catalanes como la butifarra negra, blanca y las patatas al caliu.
Acabamos con baile y diversión. Creo que lo pasamos todos muy bien y sólo unos pocos se atrevieron a ir a cenar al bar Lucena.
Ya para acabar os dejamos con el reportaje que nos hicieron en el Diari Tarragona.
¡Hasta pronto glotones!
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11 febrero 2011 at 0:45
hola soy el jose moreno de altafulla hermano del pruden saludos contentarme gracias